Me hizo pensar mucho en el sesgo de confirmación y en ese famoso “concéntrate en el proceso”.
Porque cuando creemos que “vamos bien”, nuestro cerebro también empieza a buscar pruebas que sostengan esa conclusión: sigo facturando, sigo teniendo clientes, el equipo responde, sigo entrenando… Y mientras esas señales estén ahí, es muy fácil ignorar otras que podrían estar contando una historia distinta.
Quizás por eso concentrarnos en el proceso no debería significar simplemente confiar en él y repetirlo. También debería implicar interrogarlo de vez en cuando.
¿Este proceso todavía me está llevando hacia donde quiero ir o simplemente me está dando suficientes pruebas para confirmar que todo sigue bien?
Cierto. El cerebro no es neutral: cuando decide que "vamos bien", busca pruebas que lo confirmen y filtra el resto. Y debajo está el ego, que necesita que esa historia siga siendo verdad, porque cuestionarla es admitir que quizá llevamos tiempo en el sitio equivocado.
Me hizo pensar mucho en el sesgo de confirmación y en ese famoso “concéntrate en el proceso”.
Porque cuando creemos que “vamos bien”, nuestro cerebro también empieza a buscar pruebas que sostengan esa conclusión: sigo facturando, sigo teniendo clientes, el equipo responde, sigo entrenando… Y mientras esas señales estén ahí, es muy fácil ignorar otras que podrían estar contando una historia distinta.
Quizás por eso concentrarnos en el proceso no debería significar simplemente confiar en él y repetirlo. También debería implicar interrogarlo de vez en cuando.
¿Este proceso todavía me está llevando hacia donde quiero ir o simplemente me está dando suficientes pruebas para confirmar que todo sigue bien?
Cierto. El cerebro no es neutral: cuando decide que "vamos bien", busca pruebas que lo confirmen y filtra el resto. Y debajo está el ego, que necesita que esa historia siga siendo verdad, porque cuestionarla es admitir que quizá llevamos tiempo en el sitio equivocado.